Ir al contenido principal

Entradas

Mostrando las entradas etiquetadas como FABULAS PARA NO MORIR-

EL CERDO DE LOS CERDOS

FÁBULAS PARA NO MORIR

EL CIRCO DE LOS CERDOS/ REBELÍÓN DE LA GRANJA*

Llegó el sumo pontífice adoctrinando ...
a la piará de cerdos…
los había de todos los colores,
marranos vietnamitas que parecía
el tecnicolor de la chistera
y sus magias.
Como rechinaban los cerdos
de la iberia,
y las dehesas de un lugar llamado
extremewester
y sus cabras…
El recochinear entre mierda y mierda
no paraba, contando sus tretas
y hazañas entre los aplausos
de las pezuñas y barbas.
Reluciente su cetro y la batuta
del cerdo mayor vestido
con cola y bata,
soprano de las heces,
hocicos revuelca lodo entre gusanos
y ratas,
monseñor mansurrón
del desequilibrado de los bigotes
de una gamba
títere esnifado oliendo a cloacas
del círculo podridos
de la vieja manzana
y sus ponzoñas
el monseñor cagado
hasta las trancas, siempre
con el circo a cuesta…
* LA REBELIÓN DE LA GRANJA DE George Orwell
19.6.2016
Carmen Hernández Rey
©® autora extremeña
todos los derechos de autora
fo…

EXISTE TORQUEMADA EN...

el martillo de los herejes, el relámpago de España, el protector de su país, el honor de su orden. Torquemada

EXISTE TORQUEMADA EN…
Verso.
ÉL quiere flagelar a mi carne
dentro de mi mente,
se hace recurrente martillo
ordenante y alzado dice;
quien es y no es herejes
en mis letras y en mis versos, y…
osa hacer una tormenta, sin nubes
ni agua, con particular electricidad
y derribarme, como a copa de árbol
por rayo,
ganarse a mi raíz,
para hacer leña
para hacer carbón, y dar calor
en estufa ajena
hacer cómoda, que se acomode
a otras leguas.
Sí, busca ser el martillo que caiga
mi templo,
que hunda mis tejas
para que mis cañería rezuman
el liquen de lustros rancios.
Existen versos que buscan ser
Torquemada antes de ser poema
que cante en cada línea de mis versos,
sin apenas juicios ni rezos
con apenas un martillo y un escudo
un relámpago,
una orden y un incesto
quiere salvarme de mí
y a toda España meter
en un convento sin versos.
12.11.2016
Carmen Hernández Rey
©® autora extremeña
todos los derechos de autora
foto d…

NADIE LA VE

NADIE LA VE
Y, ella cruza la calle con pisadas que saben
hundirse en el asfalto,
él huye buscando refugio un metro más abajo
de sus huellas, a veces tempranas y otras
no tan nítidas en mitad de la luz,
tan diurna.
Nadie la ve, pero ella sola deambula coexiste
pensando, ¿Cómo es eso de sentir la vida,
mirar la ruleta por donde todos
giran,
sin pedir o querer aferrar esa -manilla-
de la última puerta, que dice?
¡pasad , pasad al fondo, que aquí, soy
y es donde la verdad y todo termina!
Nadie la ve, ni cuando ella muere de risa,
en sus ingenuas burlas, que terminan cuando
alguien tropieza y la pisan,
sin pedir disculpas se sacude de sus cenizas
y colorín colorado a otra vida.
Nadie la ve ni cuando se derrumba
en canales de tristeza por tanta
alegría si sabes vivir la vida,
ella abre sus canales de miserias
y tristeza,
espera la barca solar, y los trueques
de Dat, para que le amanezcan
sus arco sonrisas.
Nadie la ve y sigue caminando
pie adentro desde el miedo y la búsqueda,
hunde la oril…